Can't let you go even if I die

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Can't let you go even if I die

Mensaje por Ayame el Jue 25 Oct 2018 - 18:05

Wola a todos!!!!!!!!!!!!!

Que de tiempo!!!!

Traigo nuevo fic!!!! Bueno, en verdad es una mezcla entre Always keep the faith y El dia que me enamore de ti. Ambos fic van a desaparecer en los próximos días.
TENEMOS PORTADA!!!!!!



Sin mas, os dejo a los personajes:

Protagonistas!!!!!!

Park Seo Joon



Tiene 28 años. Hijo de un importante empresario del pais. Su padre financia una investigacion arqueologica.

Go Ha Jin



Tiene 25 años. Es una joven licenciada en Historia que trabaja en unos textos encontrados sobre Gogoryeo.

Choi Hyuk Ji



Tiene 30 años. Es profesor de la Universidad de Seul. Ha Jin esta a su cargo

Secundarios!!!!


Park Hyung Sik



Tiene 27 años. Primo de Seo Joon. Esta practicando para ser un alto directivo de la empresa, aunque no le interesa mucho. Es aliado de su primo.

Lee Jong Hyun



Tiene 28 años. Es el mejor amigo de Seo Joon y todo un casanova.

Kang Han Na



Tiene 27 años. Prometida de Seo Joon. Su padre promueve la unión para poder adentrarse en el mundo empresarial.

Choi Min Ho



Tiene 26 años. Es el mejor amigo de Ha Jin. Tiene un excelente intelecto y una fuerte competitividad.

Seo Ye Ji



Tiene 25 años. Es amiga de Ha Jin y de Min Ho.

Sinopsis

Ha Jin es una joven que trabaja para un equipo de historiadores y arqueólogos. Han descubierto unos manuscritos de la era Goguryeo y con ellos, un diario. Cuando comienza a realizar las primeras traducciones, un joven aparece en sus sueños y la llama Shin Yeol. Totalmente desconcertada, se centra en traducir los textos para descubrir quien es esa joven. la cosa empeora cuando ese chico, aparece frente a ella en un encuentro casual.
Para conocer la verdad y lo que ocurrió con ese joven, deberá traducir todos los documentos y asi aclarar, lo ocurrido mil años antes.

Espero que os guste!!!!


Última edición por Ayame el Jue 8 Nov 2018 - 10:24, editado 2 veces
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Re: Can't let you go even if I die

Mensaje por Ayame el Jue 25 Oct 2018 - 18:24

Capítulo 1

Hace 2 años

El rostro de la joven dama observaban la lejanía con total indiferencia. Debía tener unos 16 años cuando fue retratada. Todavía se observaban rasgos de su niñez y el color utilizado en la ropa, reflejaba que pertenecía a la nobleza o incluso a la realeza. Se podía intuir que su piel había sido tan blanca como la porcelana de la más alta calidad. Su cabello estaba perfectamente recogido sobre su cabeza con sencillos adornos. Bajo el retrato se podía leer: Joven de la era Goguryeo (37 d C – 668 d C). Autor desconocido.


Pertenecía a una pequeña exposición improvisada por el museo de historia, debido a un descubrimiento reciente. En la provincia de Gangwon se habían localizado unas tumbas del reino Goguryeo y en ellas, se habían encontrado gran cantidad de objetos. Entre ellos, ese retrato y gran cantidad de cofres con documentación. En este periodo de la historia coreana, este era el reino más grande y se encontraba localizado en el territorio de Corea del Norte, por lo que era difícil acceder a la riqueza de sus monumentos. Por ese motivo, el descubrimiento en esa localidad, demostraba la expansión del reino y era todo un acontecimiento.

Frente al retrato, un hombre de avanzada edad, observaba la pintura con curiosidad. Gracias a él, se pudo financiar la excavación y se contribuyó a aumentar el patrimonio cultural del país. Una mujer se posiciono detrás y, después de una inclinación a modo de saludo, se colocó a su lado. Espero unos minutos en silencio, pero como ninguno hablaba, decidió romper el silencio.
- No sé cómo agradecer que una compañía facilitara los fondos para llevar a cabo esta tarea, señor Park. Desde hace años había indicios de que allí podría encontrarse algo importante. Gracias a usted, hemos demostrado que era cierto.

- ¿Qué va a ocurrir con los objetos y la documentación?
- Por desgracia, el gobierno nos niega fondos para continuar con la investigación. Por lo tanto, me temo que todo se archivara en el sótano, donde permanecerá hasta que algún equipo tenga suficiente dinero para descubrir los secretos que esconde.
- Comprendo – el hombre volvió a mirar el retrato y se giró al escuchar ruido detrás de ellos. Un joven con traje chaqueta saludo y extendió un teléfono que llevaba en la mano – discúlpeme. Debo marcharme.
- Gracias de nuevo señor Park – saludo la mujer. Siguió a ambos hombres con la mirada mientras se alejaban y luego, volvió la vista al cuadro de la joven. Suspiro con tristeza y avanzo hacia una puerta lateral. Apago la luz dejando la sala completamente a oscuras – una lástima no poder saber quién eres y que ocurrió contigo.

Actualidad

El timbre marco el final de las clases y los alumnos comenzaron a recoger sus cosas y a formar corrillos para comentar los últimos chismes de la universidad o el programa que habían visto la noche anterior. Ha Jin cerro la libreta  y suspiro cansada. Debía esperar a que el profesor Choi terminara de atender a las últimas alumnas, pero aquello la frustraba demasiado. Sobre todo, porque esas alumnas solo tenían un motivo para comportarse así. Todas buscaban un hombre como él. Era guapo, alto y, sobre todo, joven.

Aburrida de esperar, salió al pasillo y reviso su móvil. Tenía tres mensajes. Su madre le preguntaba cómo estaba y si había comido.  El tercero era de Min Ho, su mejor amigo. “Te invito a comer. Nos vemos en el restaurante de siempre. Te espero.” La joven sonrió y guardo el móvil después de responder escuetamente.



- ¡Ha Jin! – el profesor Choi salía en ese momento – disculpa el retraso. Vamos a la cafetería. Te invito a un café.
Al mediodía, cuando salió por las puertas de la universidad, una débil llovizna bañaba la ciudad. Maldijo por lo bajo, pues no había cogido paraguas. Suspirando, se encamino a la parte cubierta a esperar que escampara un poco. Allí se congregaba una multitud de alumnos, que cuchicheaban sobre un impresionante coche negro aparcado frente a las escaleras de entrada.
- ¡Un chico guapísimo entro hace un rato! – comento una chica a su compañera.
- Lo he visto entrar en el despacho del señor Choi– dijo otra - ¿serán familia?

Ha Jin recibió un nuevo mensaje de texto: “He visto que estaba lloviendo y me he venido a buscarte. Mira al frente”. La joven siguió la orden y comprobó que detrás del coche negro, se encontraba el blanco de su amigo, que se asomaba por la ventanilla.


Levanto la mano para saludarlo, pero un revuelo se formó detrás de ella y recibió un empujón. Casi pierde el equilibrio, pero logro mantenerse para no caer hacia delante. Preparo el bolso para comenzar a golpear a la gente, pero al echarlo para atrás, golpeo contra algo.

- ¡Ah! ¿Qué ha…
- ¡Es él! – exclamó una joven.


La joven levanto la vista y se encontró con un chico que se llevó la mano al costado, el lugar donde había golpeado el bolso. La joven se puso blanca cuando le chico le lanzo una mirada asesina y después continuo descendiendo las escaleras. Ella fue incapaz de moverse o disculparse. La gente a su alrededor, comenzó a comentar que la mirada daba miedo y que la había fulminado con ella.

- Que desagradable – comentaban.

Ha Jin las escuchaba, pero miraba como el joven se alejaba. Ella llevaba un enorme libro de historia en el bolso, por lo que posiblemente le había dolido bastante. A pesar de eso, no dijo nada. Si realmente fuera una mala persona, no quería ni imaginarse como habría reaccionado. Ignorando la lluvia, intento acercarse para pedirle disculpas mientras abría la puerta del coche, pero Min Ho la llamo cuando estaba detrás de él y se desvió en su dirección. Su amigo le abrió la puerta del coche y, antes de entrar, volvió a mirar en dirección al coche negro. El joven ya estaba dentro, hablando con alguien.

El pequeño restaurante al que se dirigieron estaba cerca del rio Han. Pertenecía al hermano mayor de Min Ho. Siempre que querían celebrar o, había pasado algo, iban allí. En secundaria, cuando acaba el día, solían pasar la tarde estudiando y terminaban cenando. Ha Jin era casi considerada una más de la familia. La madre de Min Ho, siempre les decía que debían casarse, que hacían buena pareja. Sin embargo, ninguno de los dos había pensado nunca en tener ese tipo de relación.

Incluso hubo un tiempo en el cual trabajo para el hermano de Min Ho. La familia de Ha Jin pertenecía a la clase media y ella tuvo que colaborar para poder sacarse los estudios universitarios. Min Ho se lo propuso a su hermano y el acepto.

Min Ho saludo a su hermano y se dirigió a la mesa de siempre. Estaba pegada a la cristalera y con vistas al rio. También estaba un poco apartada, por lo que era el lugar perfecto para estar tranquilos. Observo a Ha Jin y sonrió divertido. A pesar de tener ojeras, la chica se veía bien. Durante la adolescencia era una chica rellenita que pasaba inadvertida a su lado. Sin embargo, después del primer año de universidad, sus padres le regalaron un viaje a Inglaterra para pasar el verano con un grupo arqueológico. Durante esos 3 meses apenas tuvieron contacto, pero cuando regreso, no quedaba nada de esa chica regordeta y se había convertido en una mujer esbelta, aunque bajita.

El hermano de Min Ho coloco dos platos de bulgogi, que consistía en ternera marinada, acompañada de verduras. Ambos comieron hablando de temas tribales y cuando les sirvieron el café, el joven saco una carpeta y se lo entregó a la joven. Ella leyó los documentos sin poder creérselo y después, sonrió a su amigo.

- ¡Lo has conseguido!
- Es solo un contrato para dos desfiles, pero por algo se empieza. Dentro de unas semanas será mi debut en las pasarelas.
- ¿Tus padres ya lo saben?
- Mi madre si – respondió el – ya sabes que mi padre no lleva del todo bien que no haya decidido seguir estudiando y labrándome un futuro como un hombre.
- Min Ho…
- Pero estoy dispuesto a demostrarle que pudo cumplir mis metas y este, es un paso importante.
- Me alegro muchísimo por ti.
- Gracias por apoyarme. En cuanto tenga las invitaciones, te daré un par de ellas. Eres mi primera admiradora, no puedo dejarte de lado.

Llego casi sin aliento a la universidad. Había recibido una llamada del profesor, para una reunión urgente. Seguramente había hecho algo mal y por eso la habían llamado. Rápidamente subió las escaleras y llamo al despacho. Recibió el permiso para entrar, allí se encontraban reunidos un grupo de personas que no conocía. Cuando entro el silencio reino en la habitación. El profesor Choi la invito a sentarse y cuando lo hizo, retomaron la discusión. Ha Jin no entendía nada, pues hablaban de unas tumbas y varios documentos. Por lo que pudo deducir, se estaba organizando un grupo arqueológico para traducir unos textos encontrados y terminar de descubrir las tumbas. Por ese motivo, necesitaban a alguien que dominara con precisión el coreano antiguo.

- ¿Qué opinas usted, señorita? – pregunto uno de los hombres allí sentados.
- Ah yo… creo que…
- Aun no le he comunicado su función – dijo el profesor Choi – Ha Jin, vas a ser la encargada de transcribir los textos.
- ¿Perdón? – pregunto incrédula – aquí hay gente mucho más preparada para ello y…
- No lo dudo – sonrió el profesor – pero me gusta como trabajas y tienes mi plena confianza. Sé que lo harás estupendamente.
- ¡Lo haré lo mejor que pueda! – sonrió ella saludando - ¡Gracias!
- Bien, ahora hablemos de cómo vamos a dividir los grupos – dijo un hombre mayor.

Ha Jin estaba en la máquina de agua. Estaba anocheciendo y se estaban tomando un descanso en la reunión. Pocos alumnos quedaban ya por los pasillos, solo algunos merodeaban cerca de la biblioteca. Escucho murmullos en el pasillo y se giró. Su cara cambio al ver aparecer al joven que había golpeado al mediodía a las puertas de la universidad. En esta ocasión iba acompañado de otro joven castaño. Intento esconderse, pero todas las puertas estaban cerradas y, el camino de huida, estaba ocupado por ellos. Ella aparto rápidamente la mirada y espero a que pasaran. Sin embargo, se pararon al lado de ella. Ha Jin levanto la vista y comprobó que el joven la miraba atentamente y con cara de pocos amigos, mientras su compañero compraba agua. La joven noto que estaba más pálido que antes.

- ¡No me digas que por mi culpa se ha roto una costilla! – dijo ella de repente al verlo llevarse la mano de manera instintiva a un costado.
- ¿Quién es? – pregunto el joven castaño intrigado ante la mirada de su acompañante. Además, por como ella se había dirigido, debían conocerse.
- En el bolso tengo algo para el dolor – ambos jóvenes la miraron con la cara a cuadros – déjeme que…
- Seo Joon…. ¿Me lo explicas?
- Esta mañana le golpee con mi bolso. ¡Oh dios mío!  ¿Qué voy a hacer? – pregunto la joven realmente angustiada ante el silencio del joven – le llevare al hospital. Me haré cargo de los gastos.
- ¿Eh? – el chico la miro como si estuviera loca.
- ¿Qué está pasando aquí? – el profesor Choi apareció por el pasillo y miro con curiosidad a los tres jóvenes – te estamos esperando.
- Ahora que lo mencionas, tiene una terrible marca en el costado – comento el joven castaño - ¿Fuiste tú? ¿Con que le diste?
- Solo fue un accidente, marchémonos antes de que está loca… - Seo Joon iba a girarse, pero su amigo le dio un golpe en el costado, haciendo que se doblara dolorido – ¡Hyung Sik!, ¡¿Qué estás haciendo?!
- Esta bastante tocado – el joven se colocó al lado de Ha Jin – debe asumir su responsabilidad y cuidar de él hasta que se mejore.
- Parece que le diste un buen golpe – intervino el profesor disimulando una sonrisa – ayúdalo como un modo de disculpa.
- Yo…

El joven la miraba alucinando y luego intentó asesinar a su amigo con la mirada. No se podía creer que fuera a dejarlo en manos de una loca. ¿En que estaba pensando Hyung Sik? Sonó su teléfono y se alejó para contestar la llamada, deseando que cuando terminara de hablar, su amigo ya estuviera en el coche.

- No le gusta tratar con personas. Dice que no sabe cómo tratarlas y que siempre se quieren aprovechar de él. Por eso, te fulmina con la mirada como diciendo, no te me acerques – explico el joven.
- Pues entonces es mejor que se cuide solo – se quejó Ha Jin, quien veía el cielo abierto para no tener que verlo más.
- Tiene un talento increíble, pero debe mejorar las relaciones sociales. Así que si alguien está a su lado todo el día…. ¡será más divertido!
- ¡Un momento! ¿Se piensa que soy un juguete? – pregunto enfadada.
- No ponga esa cara, no estarás sola. Yo te ayudare.
- Será una buena disculpa, acepta – dijo el profesor.
- Además, ¿no lo habéis notado? No ha dicho que no. Esta es la primera vez que pasa – el joven escribió algo en un papel y se lo entrego – Este es mi teléfono. Llámame.
- ¿Y su nombre es? – pregunto la joven cogiendo el papel.
- ¡Hyung Sik! – se giraron al escuchar la voz de Seo Joon.
- Ese es mi nombre – el joven sonrió y saludo – espero tu llamada.
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Re: Can't let you go even if I die

Mensaje por Ayame el Jue 25 Oct 2018 - 22:09

Capítulo 2

Ha Jin se arrastró hasta el sofá de su casa y se tiró cuan larga era. Estaba demasiado cansada como para llegar a su habitación. Desde que el profesor Choi le había pedido que participara en ese proyecto, se encerró en la biblioteca para poder conocer mejor todo lo relacionado con aquella época. Goguryeo era el reino más poderoso e influyente de la antigua Corea y fue considerado una parte importante de la historia del país, ya que formo la base de la identidad coreana. Quizás por eso, Ha Jin se presionaba tanto. El trabajo que tenía entre manos era muy importante.

Cerro los ojos e intento quedarse dormida, pero escucho abrirse la puerta y su padre entro con varias bolsas en la mano. Después de ayudarlo a ponerlas en la cocina, entro en su cuarto, tiro el bolso sobre la cama y se cambió de ropa. Al salir de su cuarto, su padre ya estaba preparando la cena.

- ¿Un día duro de trabajo? – pregunto su padre.
- Bastante agotador, pero disfruto lo que hago – reconoció la joven y miro un pequeño altar que estaba en el salón. Sonrió con tristeza – Ojala mamá pudiera verme.
- Tu madre está muy orgullosa de ti – dijo su padre sin apartar la vista del aceite que ya estaba caliente.

Su madre falleció un año antes de que se graduara en un accidente de autobús. Al vehículo le fallaron los frenos y se precipito por un puente. Hubo varias víctimas y Ha Jin paso un año realmente duro. Debido a esto, se retrasó un curso e incluso se planteó abandonar la carrera. Sin embargo, la insistencia de Min Ho y su padre hicieron que recordara todo el sacrificio de su familia y ella aguanto.

- Deja que yo lo haga – Ha Jin sonrió y aparto a su padre cariñosamente para encargarse ella de la cena.

Ya encerrada en su habitación, se sentó en el pequeño sofá que estaba localizado debajo de la ventana y saco el libro que llevaba en el bolso. Casi sin pensarlo, lanzo un suspiro de pesar. Hyung Sik le había dado su número hacía varios días, pero ella ni se molestó en llamarlo. ¿Por qué tendría que hacerse cargo de alguien a quien no iba a volver a ver? Estaba realmente loco si pensaba que le daría la satisfacción de reírse de ella.

Escucho vibrar el móvil, así que sé que acerco hasta la mesilla de noche. Era un mensaje del profesor Choi: “Perdona que escriba tan tarde. Ven mañana temprano. Tenemos que ir a un sitio. Buenas noches.

Aunque se levantó temprano, debido al tráfico de la ciudad, le costó llegar a la universidad más de lo que ella pensaba. Por suerte, el profesor Choi tenía las clases suspendidas para ese día, así que en cuanto llego pudieron subirse al coche y dirigirse a su destino: el museo nacional.

El profesor Choi le explico que allí se reunirían con todo el equipo para estudiar las piezas guardadas, así como los documentos que estaban en poder del museo. Estos se encontraban en una biblioteca de uso privado en el sótano del museo. Ha Jin lo conocía desde primaria, cuando la habían llevado de excursión por primera vez. Aun así, no dejaba de sorprenderle el enorme lago que daba la bienvenida a los visitantes y el pequeño templete que se encontraba en el centro de este, pintado de rojo y desde el cual se podía observar todo el exterior del edificio y parte de los jardines que lo rodeaban. El museo se dividía en tres plantas. En la planta baja se encontraba el arte arquitectónico como pequeñas pagodas, linternas y estelas. En el primer piso se localizaban las piezas desde la prehistoria hasta nuestros días y el último piso, albergaba la galería de arte y caligrafía.

Avanzaron hasta las taquillas, donde una joven vendía las entradas. El profesor Choi le indico el motivo de la visita y la joven, después de una llamada, les permitió el acceso indicando que esperaran en el vestíbulo. A pesar de ser un día concurrido de visitantes, el enorme vestíbulo principal parecía apenas desierto. En  un lateral se encontraba la mesa de información, donde se facilitaban los planos del lugar, las audio guías y también se reunían para empezar las visitas guiadas.


Cerca de la mesa se congregaban un nutrido grupo de hombres y mujeres. El profesor Choi se acercó a ellos y comenzó una entretenida conversación. Formaban parte del grupo de  investigación. A los pocos minutos llego una joven que se presentó como Kang Han Na. Ha Jin pensó que tendría una compañera, pues debían tener la misma edad, pero no fue así. Se trataba de la hija del director de museo. Como él no podía atenderlos en ese momento, la había enviado a ella.

- Voy a discutir unas cosas con ella – explica el profesor – os avisare en cuanto termine para organizarnos y comenzar.

Todos decidieron esperar en la cafetería, pero Ha Jin prefirió subir a la última planta del museo. Hacía tiempo que no paseaba por las enormes salas llenas de cuadros y libros encuadernados que contaban la historia del país. Algunas de las traducciones de esos libros correspondían a profesores que le habían dado clase y ella, se sentía muy orgullosa.

En una de las salas se encontraba el retrato de una joven presidiéndola. Ha Jin nunca la había visto allí. Quizás era una nueva adquisición a algún coleccionista privado o alguna donación particular. No tenía nombre y tampoco autor. La joven le pareció realmente guapa y se preguntó quién podría ser. También le intrigaba si fue un personaje importante o si jugo un papel importante en la historia.

- Yo también caí cautivado en su encanto – Ha Jin se sobresaltó al escuchar la voz de un hombre. Se giró y vio a un anciano con bastón que se colocó a su lado. ¿Cuánto tiempo había pasado? No recordaba a nadie en la sala – es bastante extraña la facilidad con la que te atrapa esta pintura.
- ¿Usted sabe quién es?
- No, pero tengo la esperanza de  descubrirlo pronto – sonrió el anciano – estoy a la espera de recibir buenas noticias respecto a ella.
- Disculpe – Ha Jin se apresuró a coger el teléfono que estaba sonando - ¡Profesor Choi! Si, ya voy para allá.

Ha Jin saludo al hombre a modo de despedida y salió corriendo hacia el ascensor. El anciano se quedó mirando el lugar donde había estado la chica y luego se giró hacia el cuadro.

- ¡Vaya coincidencia! – sonrió y después avanzo a paso lento hacia el ascensor.

Ha Jin se pasaba los días entre el museo y la universidad. Cuando llegaba la noche, prácticamente se arrastraba hasta la cama y caía dormida antes de darse cuenta. Algunas noches se sorprendía mirando la nota con el teléfono y se preguntaba como estaría aquel chico. Cuando se lo conto a Ye Ji, su mejor amiga en la universidad, esta no podía parar de reír. Era una joven que se matriculo en periodismo pero descubrió que su vocación era la fotografía y, abandono la carrera para dedicarse a ello. Cuando Ha Jin le presento a Min Ho, este se convirtió en su modelo preferido. Rara vez no tenía una cámara en mano, ya que decía que en cualquier comento podría necesitarla.

Min Ho las reunió en el restaurante de su hermano para darles algo, seguramente las invitaciones. El joven apenas apareció por la puerta y las dejo sobre la mesa con una enorme sonrisa en el rostro.

- No podéis faltar. Será…
- No puedo – suspiro la joven – tengo que preparar los temas para sustituir al profesor. Además, no he empezado con los documentos para…
- ¡Ha Jin! – interrumpió Ye Ji - ¡Te ordeno que pares! ¿Quieres caer enferma? Necesitas también tiempo para divertirte.
- De acuerdo. Iré al desfile y luego…
- No – le corto Min Ho – te pondrás deslumbrante, iras al desfile y después te quedaras en la fiesta que van a dar. No más trabajo por un fin de semana.



El desfile se celebraba en el jardín de una casa tradicional coreana que había sido remodelada. La entrada se encontraba llena de periodistas y famosos. También había personas de empresas muy importantes del país, por lo que las dos amigas se encontraban un poco cohibidas. Decidieron pasar inadvertidamente por la entrada y acceder al jardín, donde todo estaba preparado para el desfile.

La pasarela se encontraba en el centro y a ambos lados había sillas que ya estaban siendo ocupadas por los invitados. Les pareció un acto interesante, aunque la ropa no era su estilo. Aun así, Min Ho estuvo fantástico y les guiño un ojo al verlas entre el público. El joven se reunió con ellas durante el coctel, que transcurrió tranquilo. Min Ho comenzó a hablar con diferentes personas del mundo del entretenimiento y ellas decidieron no molestarlo.

Ha Jin subió las escaleras, que indicaron llevaban al baño, pero se topó de bruces con una cristalera y un cartel de prohibido el paso. Retrocedió por el pasillo y llego al final del mismo. Un hombre se encontraba apoyado  en la pared del baño de mujeres, seguramente esperando por alguien. Lo saludo con una inclinación de cabeza e intento seguir avanzando, pero este la cogió del brazo y la miro de arriba abajo.

- ¿Te interesa el mundo del espectáculo?
- ¿Qué?
- Debe ser así, si están en esta fiesta. Yo puedo ayudarte, pero esto tiene que quedar entre nosotros. Normalmente selecciono extras para los videos y en ocasiones, me gano un dinero extra con el negocio de las citas. Una chica como tú es perfecta para este mundillo. Muchas han empezado así antes de llegar a ser estrellas.
- ¿Eh? – Ha Jin se encogió cuando el hombre le paso el brazo por los hombros.
- Venga, vente conmigo. Seguro que nadie te ha ofrecido nada aun – el hombre bajo el brazo hasta la cintura de Ha Jin mientras hablaba. Poco a poco iba deslizando la mano más abajo – puedes llegar a ganar un millón al mes.
- Tú estás de coña ¿verdad? ¡No me toques! – chillo ella dándole un empujón que lo lanzo contra la pared - ¿Quién te crees que soy? ¿Acaso piensas que me iría con un baboso como tú? ¡sigue soñando, imbécil!

Ante estas palabras, el hombre camino hacia ella y, antes de darse cuenta, Ha Jin se encontraba en el suelo con un fuerte dolor en la mejilla. Estaba tan sorprendida, que no se percató de que el hombre la levanto del suelo, la sujetaba por los hombros e iba a volver a pegarle. Unas manos sujetaron a Ha Jin, apartándola y golpeando al hombre.



- ¡Enfríate las ideas tío! – la voz del chico era grave - ¿Qué crees que estás haciendo?
- Llamare a la policía – dijo al ver que no tenía escapatoria.
- Adelante hazlo – la voz que al principio sonó grave, ahora era suave – me encantara contar que le has puesto la mano encima a una chica. También podemos llamar a la prensa.
- Esto no quedara así – amenazo el hombre y se marchó.
Ha Jin lo miro sin creerse lo que acababa de pasar: ¡La habían acosado en la puerta del baño! No sabía si sentirse avergonzada o indignada. Se percató de que el chico la miraba preocupado.
- Estoy bien. Gracias.
- Deberías tener cuidado y no juntarte con este tipo de personas – miro a ambos lados - ¿Estás sola?
- Mis amigos están abajo.
- Entra, yo te espero aquí. No me gustaría dejarte sola por si ese hombre vuelve.
- ¡No te preocupes! Antes me ha cogido por sorpresa. Para la próxima le daré una lección.



- Seguro que si – sonrió el joven moreno y se apoyó en la pared a esperarla. Cuando salió del baño la invito a avanzar.

Al poner el pie en el último escalón, vio a Hyung Sik entre la gente. Un poco más alejado estaba Seo Joon, hablando con una mujer que no conocía. El chico que la acompañaba levanto la mano para saludarlos y Hyung Sik se acercó. Intentó evitarlo y escapar, pero a Ha Jin le fue imposible. Notaba la mirada del chico sobre ella.

- Todavía estoy esperando tu llamada – Hyung Sik fue el primero en hablar - ¿Qué haces aquí?
- ¿La conoces?
- Ella es la chica de la que te hable.
- Ahhhh – el joven moreno la miro detenidamente – la mire por donde la mire, no tiene pinta de psicópata.
- ¡¿Psi… Psicópata?!
- No importa. Seo Joon estará encantado de verte. Viene hacia aquí – dijo Hyung Sik.
- Yo me marcho – Ha Jin intentaba huir. Cuanto antes encontrara a Ye Ji, antes se acabaría esta locura.
- ¿Cómo esta Seo Joon? – pregunto de repente el joven en voz alta. Ella se paró en seco para escuchar la respuesta.
- Bueno… A pesar de que han pasado las semanas, el cardenal es cada vez más grande. Hoy casi ni se podía mover.
- ¡Dejadme en paz! – Ha Jin se giró para evitar a los dos chicos e intento alejarse, pero se topó de frente con Seo Joon. Él la miro sorprendido y ella, lo miro aún más enfadada – lo siento ¿vale? No pienso disculparme más. Estoy harta.

Detrás de ella escuchaba las risas de los dos provocadores, pero decidió ignorarlos y continúo la búsqueda de sus amigos.
- Jong Hyun ha conocido a tu fan peligrosa – dijo Hyung Sik.

- Te dije que estaba loca.
- A mí me ha parecido una chica muy interesante – sonrió el joven moreno.

Ha Jin descubrió un corrillo en un lateral del jardín, donde habían improvisado un pequeña pista de baile. Allí estaba Ye Ji con Min Ho intentando pararla.

- ¡Ha Jin! ¿Dónde estabas?
- ¿Qué ha pasado? Ella nunca bebe tanto.
- Al parecer un pervertido se ha colado en la fiesta y ha intentado propasarse con algunas chicas. Les echaba algo en la bebida y las invitaba a una copa. Ya lo han echado, se trata de un…
- Déjalo, creo que puedo hacerme una idea. Me la llevo de aquí.
- Os acompaño.
- No. Quédate y sigue hablando con esta gente. Yo me encargo de Ye Jin.

Cargo a su amiga todo el camino hacia el coche. La gente murmuraba al verlas pasar, pero Ha Jin solo pensaba en alejarse de allí para no perjudicar a Min Ho. Atravesaron el jardín y llegaron a una portezuela lateral que llevaba directamente al parking. Rebusco en el bolso hasta encontrar la llave del coche y sentó a su amiga en el asiento del copiloto. Al cerrar la puerta, una voz hizo que se sobresaltara. Había alguien detrás de ella. Pensó en que la atacarían, por lo que se pegó más al coche y comenzó a girarse lentamente, hasta que lo reconoció. Se trataba de Park Seo Joon.

- Lamento  haberla asustado – miro al interior del coche - ¿Esta bien su amiga? Parece que necesitáis ayuda.
- Solo esta mareada – respondió ella – la llevo a casa.
- Ha Jin – Ye Ji bajo la ventanilla  y miro al chico - ¡Guau! ¡Es guapísimo! ¿Quién es?
- El chico que te comente – susurro Ha Jin – ahora cállate.
- ¡Ahhh! ¿El chico que golpeaste? – sonrió Ye Ji – lleva semanas distraída por tu culpa.
- ¡Seo Ye Ji! – exclamo la chica deseando que la tierra se la tragara.



- ¿Qué? Está claro que si golpeas a alguien con un libro de historia de Corea en las costillas, ese es tu chico destinado. Es tu oportunidad para…
- Discúlpala, esta mareada – completamente avergonzada saludo, se metió en el coche, el joven parecía querer decir algo, pero ella no le dio oportunidad. Arranco el coche dispuesta a terminar con esa maldita noche. ¿Qué más podría pasar antes de que llegara a su casa?
- ¡No la dejes escapar! – Ye Ji saco la cabeza por la ventanilla y comenzó a gritar a medida que se alejaban - ¡Go Ha Jin es tu chica ideal! ¡Búscala en la universidad o en el museo!
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Re: Can't let you go even if I die

Mensaje por Ayame el Jue 8 Nov 2018 - 10:22

Capítulo 3

Ye Ji se recogió el pelo y se volvió para buscar la maleta donde llevaba los objetivos de la cámara de fotos. No había vuelto a hablar con su amiga desde la fiesta, por lo que suponía, estaría molesta. Se encontraba cerca del museo, realizando un pequeño reportaje para una revista de botánica. Quizás Ha Jin se encontraba allí y podía hablar con ella. Marco varias veces su número, pero no contestaba. Había dos opciones: estaba enfrascada en la traducción o, dando clase. En ninguno de los casos atendería al teléfono y, la tercera opción, era el enfado y no quería ni pensar en ella. Entro en el museo y se acercó a la recepción. Si su amiga estaba allí, le pasarían la nota y la llamaría.

- Para Go Ha Jin, por favor.

La recepcionista que estaba tras el mostrador asintió y volvió a sus cosas. Ye Ji rebusco en un bolso para localizar las llaves, pero no las encontró. ¿Dónde podrían estar? Se sentó en un banco y vació el bolso. Cuando llego al lugar donde iba a tomar las fotos, se percató que había dejado el trípode en el coche, por lo que tuvo que volver y…

- En la funda del trípode.

Las localizo dentro de la maleta y, después de guardarlo todo, se dirigió a la puerta. En ese momento entraba un chico que le resultaba familiar hablando por teléfono. Era el joven del aparcamiento. ¿Podría estar buscando a su amiga? ¿Dónde estaría Ha Jin en ese momento?



- Disculpe – Ye Ji se acercó cuando vio que colgaba – creo que nos hemos visto antes.
- Mmmm – el joven la observo unos instantes y luego sonrió – ¡Ah! Es la chica de la ventanilla. Veo que se encuentra mejor.
- Me llamo Seo Ye Ji – respondió ella avergonzada pero pensando en echarle un cable a su amiga. Realmente era atractivo – Go Ha Jin no está en este momento.
- ¿Go Ha Jin?
- Mi amiga. Ha venido a verla, ¿no?
- Creo que se confunde – el joven soltó una pequeña risa y saco una tarjeta – pero usted grito que ella trabajaba aquí. Es una coincidencia.
- No me lo recuerde, casi me mata – respondió ella con una tímida sonrisa - ¿Park Seo Joon?

La puerta del ascensor se abrió y apareció una chica, que se acercó a ellos y le dio la mano a Seo Joon. Luego miro a Ye Ji e inclino la cabeza en señal de saludo.



- Pensé que no vendrías – sonrió ella indicándole que le siguiera – mi padre te espera en el despacho.
- Tengo asuntos que resolver – Seo Joon se dirigió a Ye Ji – salude a su amiga de mi parte.

Ha Jin caminaba pensativa por el mercado de Domgdaemun. Había salido temprano de la universidad y tenía un poco de tiempo libre. Era un mercado enorme, en cual sino encontrabas lo que buscabas, es que no existía. Se paró en un semáforo y observo los alrededores mientras esperaba. Era una lástima que no alquilaran pisos baratos en esa zona. Estaría cerca del trabajo y de ese mercado, aunque no tenía claro si era capaz de dejar a su padre solo. El semáforo se puso en verde y el cruce se convirtió en un hervidero de gente. Hacia un poco de frio, así que decidió resguardarse en una enorme tienda de discos.

Subió a la tercera planta y curioseo las últimas novedades musicales, pero sin mirar nada en concreto. Todavía se moría de la vergüenza al recordar lo ocurrido ese fin de semana. De hecho, al dirigirse esa mañana a la universidad temía encontrarlo en algún cruce. ¿Encontrarlo? ¿Por qué iba alguien como el a perseguirla?

- Ni que fuera un acosador – susurro con una sonrisa.
- ¿Quién es el acosador? – la voz sonó pegada a su nuca.

Del salto que dio hacia atrás, se golpeó contra la estantería y tiro al suelo todos los discos de la fila. Hyung Sik se encontraba al lado de ella. Se quitó las gafas de sol y se llevó una mano a la boca para tragarse la carcajada que estaba a punto de soltar. Aun así, ella pudo ver la diversión reflejada en sus ojos. El dependiente apareció por un lateral y los miro con mala cara. La joven se disculpó y comenzó a recoger.

- ¡Eres tú! ¡Tú eres el acosador! – Ha Jin coloco el último disco - ¿Qué demonios hace aquí?
- Tú amiga grito a los cuatro vientos donde trabajabas. Solo tenía que esperarte y cuando te vi, te seguí.
- Realmente es un acosador o es que tiene demasiado tiempo libre – Ha Jin se paró en la puerta de la tienda y se giró - ¿Qué quiere?



- ¡Oh vamos! No seas tan formal conmigo. Ya tienes mi teléfono – Hyung Sik sonrió – solo quiero ser tu amigo.
- ¿Mi amigo? ¿Por qué serias amigo de una persona como yo?
- Me has caído bien.

El teléfono de Ha Jin sonó en ese momento. Era un mensaje: “Estamos en la cafetería que está en frente de la estación. Es famosa, así que la encontraras enseguida. Saludos, Min Ho.” ¿Cómo se suponía que iba a encontrar eso? Debía haber cientos de cafeterías alrededor de la estación. Ella suspiro molesta y llamo varias veces a Min Ho pero no respondió. ¿Estaba ignorándola? Probó con Ye Ji, pero tampoco consiguió localizarla.

- ¡Choi Min Ho… Seo Ye Ji, estáis muertos! – soltó completamente frustrada. Hyung Sik la miro sorprendido y luego se echó a reír - ¿de qué te ríes?
- Eres imprevisible – saco las llaves del bolsillo – perdóname. Dime a dónde quieres ir, te llevo.

Ha Jin lo medito unos segundos. No confiaba en él, pero tampoco le apetecía dar vueltas por la calle sola mientras buscaba el local. Quizás, si la acompañaba, entre los tres pudieran descubrir las intenciones ocultas de este chico. Hyung Sik sonrió al ver que ella cedía y la guio hasta el coche.

- Por cierto, ¿te ha vuelto a molestar? – Hyung Sik arranco el coche pero la miro al ver que ella no comprendía – Jong Hyun me conto sobre aquel hombre en la fiesta.
- No – respondió ella y luego permaneció en silencio – después dame el teléfono de tu amigo. quiero volver a agradecerle lo que hizo.

El teléfono de Ha Jin sonó en ese momento. Min Ho estaba preocupado porque aún no había llegado.

- ¿Y qué esperas? No tengo ni idea de cómo llegar a donde estáis. Mándame la ubicación e intentare llegar lo antes posible.

El sonido del teléfono la despertó a media mañana. Tanteo la mesilla de noche, sin abrir los ojos, hasta que lo encontró. Ye ji estaba al otro lado de la línea. A pesar de no estar muy convencida de dejar que Hyung Sik los acompañara, Ha Jin tuvo que admitir que la tarde fue muy divertida. Parecía realmente interesado en que fueran amigos e incluso con Min Ho consiguió congeniar. Aun así, ¿Por qué alguien tan rico quería algo de ella? No debía confiar en él.

- Ayer olvide decirte algo. Ese chico fue al museo.
- ¿Ese chico? – Ha Jin se incorporó – tendrás que ser más específica. Mis neuronas aún no han conectado unas con otras.
- ¡Park Seo Joon!
- ¿Quién?
- El chico del parking. El que golpeaste. Se encontró con una chica….
- ¿Por qué tendría que ir a verme? Espera… no me respondas. Tuviste una gran idea.
- Como lo vi allí, pensé… - Ye Ji se mantuvo un segundo callada – Ha Jin, ¿Cuánto tiempo ha pasado? Deberías empezar a confiar en la gente. No todos se van a portar como…
- No lo digas – pidió ella – no quiero hablar de eso ahora.
- Disculpa – susurro Ye Ji y cambio de tema – Me sorprendió verte llegar con Hyung Sik.
- Básicamente me persiguió. Puede ser muy persistente – la joven abrió el armario – Ye Ji, te dejo. Me voy a acercar al museo, tengo mucho que hacer.

Ha Jin dejo una nota a su padre y salió de casa. En el autobús iba revisando sus anotaciones. Debido al trabajo en la universidad, no había podido coger ninguno de los cuadernos. Solo había conseguido reunir datos para datarlo en alguna fecha y leer algunas hojas sueltas que le habían pasado en fotografías. Parecían libros de contabilidad, aunque ella esperaba encontrar algo interesante, ya que si no sería muy aburrido.

El museo estaba repleto de gente porque era festivo. Accedió a la entrada principal y pidió un pase para poder acceder al sótano. Tardaron un poco en dárselo, pero aprovecho para mandarle un mensaje a Min Ho. Le pidió que fuera a recogerla para cenar.

El ascensor la dejo al principio de un pequeño pasillo que terminaba en unas escaleras que se abrían a una sala con varios estantes móviles. Estaban todos apilados en un lateral y varias puertas llevaban a otros accesos del sótano donde sin duda, se apilaban objetos que no verían la luz. En un lateral se encontraba una mesa repleta de cuadernos y en ella, un grupo de personas que parecían estudiar cada palabra de las páginas. El profesor Choi estaba entre ellas.

- ¿Qué haces aquí un día festivo?
- Quería adelantar trabajo y ver el material directamente – respondió ella – ya estaba harta de las fotografías.

El profesor señalo una pila de libros que se encontraban en la primera estantería. Ella se acercó y cogió dos o tres para ojearlos. Como pensaba, era la contabilidad de una casa.

- La tumba pertenecía a un noble – comento uno de los chicos que estaba en la mesa – todos los libros son de contabilidad. Al menos, los que he visto.



- Parece que ocupo un puesto de magistrado en algún momento – continuo el profesor – no están todos bien catalogados. Entre los libros hay anotaciones de juicios. Ha Jin, separa los que encuentres.

La joven se puso a ello y durante horas trabajaron en completo silencio. Sin levantar la vista de los libros y, completamente inmersa en la contabilidad de esa casa, iba anotando en un cuaderno lo que parecía importante.

Como le profesor Choi dijo, los libros pertenecían a una casa noble. Al final de cada capítulo, que correspondía a una semana, se podía leer la firma de Yoon Joo Sang. La joven apunto el nombre en el cuaderno para investigar sobre él. Cuando comenzó a rugir su estómago, levanto la cabeza y se dio cuenta de que se había quedado sola. ¿Todos se marcharon sin avisarla? Se levantó resignada para coger el móvil, que estaba sobre la mesa y ver los mensajes que tenía. Al volver a dejarlo sobre el cuaderno, vio una caja entre abierta. Levanto la tapa y encontró un tteoljam. Era un adorno que se colocaba en el pelo de las chicas. Este tenía forma de mariposa lacada y pequeñas mariposas de colores sobresalían de ella. Era preciosa y Ha Jin estuvo tentada a tocarla pero se contuvo. ¿Dónde había visto uno parecido?



Cogió el móvil y el bolso para subir a la primera planta. En el ascensor repaso el cuaderno, por si había anotado algo sobre ello, pero no encontró nada. Al abrirse la puerta del ascensor, comprobó que estaba anocheciendo que el museo apenas tenía visitantes. La chica de recepción le indico que en media hora cerrarían las puertas. Ella asintió y volvió a llamar al ascensor para subir a la última planta. Tal como se abrió, avanzo por las salas repletas de cuadros buscando el retrato de la joven dama. Quería descartar que fuera allí donde lo había visto. Las salas estaban separadas por columnas y era un poco sombrío para entre ellas. Continuo caminando hasta llegar a una sala central en penumbra, que se encendió en cuanto entro en ella.

El retrato la miraba indiferente y ella se fijó en el pelo. Tenía varios adornos y uno de ellos era la mariposa. ¿Sería la hija del noble? ¿Tal vez lo recibió como obsequio por casarse con el hijo? Debía informar al profesor Choi para comenzar a investigar la línea sucesoria de Yoon Joo Sang.

Mientras esperaba al ascensor, escucho la risa de una mujer y vio que la puerta de emergencia estaba entreabierta. Preguntándose quien podría estar allí a esas horas, se acero pero quedo petrificada al escuchar la conversación.

- Eres una chica traviesa. Haciendo que venga a verla – era la voz del profesor Choi.
- ¿Y Tú? ¿Acaso vas a negar que estabas esperándome? Adelante, pero a cambio quiero….
- ¡Me niego! – el grito del profesor hizo brincar a Ha Jin - ¡así no se hacen las cosas! Es más divertido si te fuerzo un poco y tú no me chantajeas….
- Bueno… puedo fingir un poco…
- Creo que tendrás que esperar –el profesor se giró al escuchar un mensaje y Ha Jin maldijo su mala suerte y salió espantada hacia el ascensor. Por suerte nadie lo había llamado por lo que entro y fingió estar hablando con alguien mientras se cerraban las puertas. El profesor volvió con la chica – me marcho por hoy.

Intento serenarse mientras bajaba los pisos y al llegar a la entrada, se sentó en un banco porque se sentía mareada. ¿Qué era eso que acababa de presenciar? Min Ho no tardaría en llegar, pues en su último mensaje decía que ya estaba de camino. Sin embargo, ¿Qué debía hacer? Lo que había visto no estaba bien. ¿Quién era esa mujer? Estaba tan inmersa en sus pensamientos que una voz masculina la sobresalto.

- ¿Qué hace aquí tan sola? – al girarse se encontró con Seo Joon ¡se asusta fácilmente!



- Casi me da un infarto – suspiro Ha Jin.
- ¿Qué miraba tan atenta al suelo? – pregunto el con curiosidad.
- Solo pensaba…. Yo…
- ¡Seo Joon! – ambos se giraron las ver aparece a una chica. Era la que estaba con el profesor – has llegado pronto.
- He acabado temprano. ¿Nos vamos?
- Claro, adelante. Tengo que coger una última cosa – Seo Joon saludo y se marchó. La chica cogió a Ha Jin del brazo y lo apretó con fuerza – hace un rato ha presenciado algo. A pesar de que es nueva, ni puedo dejarlo pasar.
- ¿Qué está diciendo? No he visto nada.
- Es una chica lista – sonrió la joven alejándose – parece que sabe cómo evitar los problemas. Buenas noches.

Ha Jin alucinaba y se preguntaba que pasaba con ella. ¿Quién era para amenazarla así? Estaba loca si creía que le tenía miedo. Lo mejor sería no darle más importancia. El teléfono sonó y ella corrió hacia la puerta de salida, donde la estaban esperando.

A la mañana siguiente sonó el despertador, pero ella no quiso escucharlo. Cuando Min Ho fue a recogerla, Ye Ji y Hyung Sik estaban ya dentro del coche, por lo tanto no pudo negarse a salir con ellos. Además, Ye ji decidió quedarse esa noche con ella. Ha Jin lo apago y, tras remolonear un poco más en la cama, decidió estirar las manos para comprobar la hora. Eran las 7:35. Al borde de la histeria se levantó de la cama pero, como tenía las sabanas enredadas en los pies, cayó al suelo. La joven se estiro para coger el despertador. Cuando consiguió liberarse, corrió al armario para sentirse, mientras su amiga y su padre entreabrían la puerta con curiosidad.

- Buenos días – dijo Ye Ji.
- Toda la culpa es vuestra – la joven se dio por vencida con el recogido que intentaba realizad y, se cogió una coleta – llegare tarde.
- ¿A dónde? – Ye Ji la miraba como si estuviera loca – son las 6:45, ¿vas a poner las calles?
- ¡¿Qué?! – exclamo al ver el reloj. Su amiga no mentía.
- Deberías relajarte. Si sigues así te va a dar un ataque o algo peor – le recrimino su padre – el desayuno está listo.
- La culpa es mía por tirar el despertador – suspiro cansada – creo que aún estoy alterada por lo de ayer.
- ¿Qué paso ayer? - pregunto Ye Ji con una sonrisa pícara.
- Desayuna conmigo y te lo cuento.
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Ayame
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